Claves para atender la Diversidad Sexual y de Género desde las familias

  • Con frecuencia, padres y madres encontramos muchas dificultades para abordar la cuestión de la sexualidad con nuestros hijos e hijas. A veces no sabemos si es el momento correcto para sacar ciertos temas, otras veces no contamos con las palabras adecuadas, tememos la reacción que puedan tener, incluso nos invaden nuestros propios tabúes y vergüenzas…
  • Nuestras hijas e hijos pueden ser de los que preguntan mucho, o de los que sacan el tema de forma espontánea. También los hay que no hablan de estos temas en casa, bien porque también tienen sus vergüenzas o bien porque consideran que “estas cosas” no pueden hablarlas con nosotros/as.  Independientemente de que ellos/as saquen el tema o nos pregunten directamente, debemos mostrarnos dispuestos/as a hablar de sexualidad con nuestros/as hijos/as. Que vean que se trata de un asunto más que puede ser abordado en casa.
  • Si, desde que son pequeños/as, perciben que éste es un tema más del que pueden hablar en casa, cuando vayan creciendo y se les presenten nuevos interrogantes, dudas o miedos sobre su identidad, la orientación de su deseo, el enamoramiento, etc. contarán con nosotros/as. No se trata tanto de tener la respuesta adecuada a todas las dudas e interrogantes que pueden surgir, como hacerles ver que sus vivencias nos interesan y pueden contar con nosotras/os.
  • Como padres y madres, a veces podemos ofendernos cuando vemos que no somos los primeros/as a quienes acuden nuestros hijos/as. Debemos entender que a menudo nuestros hijos e hijas temen a nuestra reacción si consideran que están fallando a nuestras expectativas, y es normal que necesiten “un empujón” antes de sacar el tema en familia. Esto no nos convierte en mejores o peores.
  • A veces, tememos no ser un buen modelo. Todos/as desearíamos ser los padres o las madres perfectas. Pero, eso es imposible. Vale más la pena esforzarse por ser natural y que nuestros hijos e hijas entiendan que somos “imperfectos/as” porque somos humanos, pero que reconocemos esas pequeñas imperfecciones con humildad y nos esforzamos por superarlas. Ser naturales significa mostrarnos tal y como somos. Si nos mostramos como somos y no como creemos que deberíamos ser, estaremos contribuyendo a que nuestros hijos e hijas se muestren tal y como son y se acepten también con sus pequeñas imperfecciones.
  • A menudo, la cuestión de la diversidad sexual y de género no surge en las familias hasta que se despierta el deseo erótico de los hijos e hijas, esto es, a partir de la pubertad. Y, si hasta el momento no se ha hablado de ello, es normal que no sepamos por dónde empezar. Entonces, afloran algunos miedos: a un embarazo no deseado, a las agresiones sexuales, a las infecciones, a que nuestro hijo o hija sea rechazado por ser homosexual o transexual, o, sufra homofobia y acoso escolar… Son miedos lógicos, ningún padre o madre desea que sus hijos/as sufran. Pero debemos evitar que el miedo y la prevención se conviertan en nuestro único argumento. Más allá del “ten cuidado”, la sexualidad, el deseo, el placer, el amor… son valores a cultivar.
  • Debemos entender que nuestros hijos e hijas tienen su propia sexualidad y ésta puede ser muy diferente de la nuestra. Tienen sus propios valores, ideas, deseos… son singulares, como lo somos nosotros/as. Nuestra labor como padres y madres es acompañarles en su crecimiento y velar por que desarrollen una vivencia positiva de su sexualidad, no podemos crecer por ellos/as ni vivir su deseo y sus relaciones por ellos/as. A menudo, aceptar esta singularidad en nuestros hijos e hijas resulta complicado, sobre todo cuando su sexualidad e identidad de género no coinciden con la expectativa social, hablar de estos temas y darles el apoyo necesario puede resultar muy difícil y generarnos ansiedad y temor. Por lo que es muy importante saber pedir ayuda y asesoramiento profesional si creemos que lo necesitamos.

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